POEMA PARA LA BUENA GOBERNANZA
Con diez millones de votos
de arrepentidos o ingenuos
ganaron las elecciones
y entraron en el gobierno.
Unos pillos derechistas
que se llamaban peperos,
sin tener un solo callo
en la yema de los dedos
Gran revuelo entre las masas
causó el acontecimiento.
Hubo bailes y charangas
entre las gentes del pueblo.
Don Mariano y sus compinches
habían ganado el duelo.
Al pie del puño florido
hicieron su juramento.
Con Soraya por testigo,
los ministros prometieron
dar trabajo, hacer justicia,
predicar con el ejemplo
Pasaron algunos días
y al llegar al mes y medio
la Cospe se repetía
y sus promesas volaron
cual hojas que lleva el viento
Todo se llenó de pícaros,
trepadores y mastuerzos,
políticos sin gramática,
donjuanes gomina en pelo.
Tragaldabas, robatrajes,
traga cargos, traga sueldos.
Con diez millones de votos
de arrepentidos o ingenuos
ganaron las elecciones
y entraron en el gobierno.
Unos pillos derechistas
que se llamaban peperos,
sin tener un solo callo
en la yema de los dedos
Gran revuelo entre las masas
causó el acontecimiento.
Hubo bailes y charangas
entre las gentes del pueblo.
Don Mariano y sus compinches
habían ganado el duelo.
Al pie del puño florido
hicieron su juramento.
Con Soraya por testigo,
los ministros prometieron
dar trabajo, hacer justicia,
predicar con el ejemplo
Pasaron algunos días
y al llegar al mes y medio
la Cospe se repetía
y sus promesas volaron
cual hojas que lleva el viento
Todo se llenó de pícaros,
trepadores y mastuerzos,
políticos sin gramática,
donjuanes gomina en pelo.
Tragaldabas, robatrajes,
traga cargos, traga sueldos.
Y en menos que canta un gallo
Nos dejaron medio en cueros.
Las calles y plazas públicas,
los mercados y aeropuertos,
Nos dejaron medio en cueros.
Las calles y plazas públicas,
los mercados y aeropuertos,
se llenaron de chorizos,
robaperas, descuideros,
tramposos, trapisondistas,
mangantes y presos sueltos
La corte de los milagros
salió del túnel del tiempo.
Y aumentaron los mendigos,
los parados, los hambrientos,
por miles las prostitutas,
con sus chulos al acecho,
transexuales, maricones,
zorras con visones nuevos;
ambulantes de la droga,
de esos que llaman "camellos";
en calzón van pensionistas,
en perniles los obreros,
empresarios en pelotas,
contribuyentes en cueros,
los ladrones en la calle,
los tontos al Ministerio,
los ministros en Mercedes,
los electores al huerto,
indultados los banqueros,
los pobres al cementerio.
robaperas, descuideros,
tramposos, trapisondistas,
mangantes y presos sueltos
La corte de los milagros
salió del túnel del tiempo.
Y aumentaron los mendigos,
los parados, los hambrientos,
por miles las prostitutas,
con sus chulos al acecho,
transexuales, maricones,
zorras con visones nuevos;
ambulantes de la droga,
de esos que llaman "camellos";
en calzón van pensionistas,
en perniles los obreros,
empresarios en pelotas,
contribuyentes en cueros,
los ladrones en la calle,
los tontos al Ministerio,
los ministros en Mercedes,
los electores al huerto,
indultados los banqueros,
los pobres al cementerio.
(añadido)
Qué pena que da esta España.
Qué triste fin de concierto.
Cuantas ilusiones vanas,
cuan amargo fin de sueño.
Y pensar que no hace tanto,
creímos conquistar el cielo,
llegar a la estratosfera,
remontarnos en el tiempo,
y plantarle cara a Eolo,
al mismo dios de los vientos.
Es posible que algún día,
hijos, nietos y biznietos,
nos digan: ¿qué les pasó?
¿cómo es posible? ¿qué hicieron?
Y nosotros, ya algo viejos,
con cansancio y desconcierto,
sólo podremos decir:
fueron los hados maléficos,
el Mariano y sus amigos,
Felipe y sus compañeros,
Rubalcaba, Cospedal,
Verstringe, Almunia y Aznar,
y hasta el mismo Zapatero.
Todos ellos nos metieron
en tamaño estercolero.
Ellos chupan nuestros duros,
Y se comen nuestro esfuerzo,
sacan el dinero a Suiza,
Andorra, Gibraltar y México,
las Bermudas, las Caimán,
paraísos caribeños.
Y por si eso fuera poco,
borbonean todos ellos.
Juan Carlos se tambalea,
cojea del pie derecho,
le atropelló el elefante
y le dejó muy maltrecho.
La Sofia ya no cuenta
ya no le queda resuello.
Con tantas calamidades
tiró la toalla al suelo.
El Urganariz de turno,
se inventó un truco maestro:
para ayudar a los pobres,
sólo hace falta dinero.
Pero el dinero es muy cuco,
muy astuto, muy avieso,
y los pobres lo malgastan,
no saben sacarle el sello.
Lo mejor es embolsarlo,
y exprimirle un rendimiento.
Qué mejor cofre que el suizo,
con frio y sin aspavientos.
Y ya no hablemos de Bárcenas,
impávido ante el mareo,
el Roldán, el Mario Conde,
la Pantoja y su asidero,
todos ellos acusados,
por su pulcritud y esmero,
por pintar de verde casas,
por blanquear … el dinero.
Me repugnan esos ERES,
negocios muy turbulentos,
en que unos aprovechados,
dejan las Arcas a cero.
Cuanto despilfarro madre,
cuanto despilfarro veo.
Hablemos con Espronceda,
del pirata de sus versos:
La luna en el mar riela
y en la lona gime el viento.
Pero estos tristes gemidos
que parecen del averno,
no provienen de las naves,
que surcan el mar abierto.
Salen de esos seis millones,
de parados sin consuelo,
de los desahucios infames,
de los millones de ingenuos,
que compraron preferentes,
y en el ladrillo invirtieron.
Son víctimas de los lobos,
y de anónimos banqueros,
que se escudan en la Bolsa,
en la volatilidad del Euro,
en el Nikkei y en el Nasdak,
en Wall Street … y en el miedo.
¿Es hora ésta, por ventura,
de abrir las puertas al cielo?
díjole el Quijote a Sancho,
en sus andanzas al viento.
Pues sí, le digo al Quijano,
ya es hora de romper puertas
y destrozar tantos moldes,
que nos inhiben y penan.
Hora que los Españoles,
pongan en guitarras cuerdas,
para entonar otros cantos,
que nos quiten la vergüenza.
Porque saber lo que fuimos,
lo que somos y seremos,
permite ver el camino,
permite ver el sendero,
permite ver la vereda
y poder clamar en alto:
TENEMOS
SANGRE EN LAS VENAS